Cada persona es un mundo. Nadie duda de ello. Sin embargo, lo mismo podría decirse de los animales, y no porque los estemos humanizando.

El mundo en el que vivimos contiene un sinfín de especies en cada uno de sus rincones. Como seres vivos, cada uno de los animales, con sus particularidades, conforma un ejemplar único y especial. Y lo cierto es que la biodiversidad apunta a que aún quedan infinitos ejemplares aún por descubrir.

El reino animal siempre ha sido bastante interesante. De hecho, muchas especies son físicamente sorprendentes o tienen una capacidad que nunca hubiésemos imaginado. Lee y descubre estas curiosidades que te traemos:

  • Los camaleones no cambian de color para ocultarse

Eso no es más que una leyenda urbana, como tantas existen. Realmente, la capacidad de los camaleones para adaptar su piel al medio es una forma de expresar sus emociones y reacciones. Para esta transformación se produce una activación del entramado de nanocristales presentes en una capa superficial de células dérmicas de estos reptiles llamadas iridóforos.

  • Los gatos no perciben el sabor dulce

Aunque parezca extraño los gatos no son sensitivos a las comidas dulces. Quizás este es uno de los motivos por el que estos animales suelen rechazar ciertos alimentos que contienen edulcorantes, pues lo perciben con amargor. La explicación que se le acuña es que todo felino, desde los leones a los gatos, carecen del gen Tas1r2, que es el responsable de degustar el dulzor.

Asimismo, el gato no sólo carece de este gen, sino también tiene incapacidad de digerir azúcares. No cuentan con las enzimas necesarias para metabolizar los carbohidratos y controlar los niveles de glucosa en su organismo.

  • El ajolote, un anfibio aparte

Si se lesiona una extremidad o la cola, el ajolote es capaz de regenerarla, pero también tiene la habilidad de regenerar parte de sus órganos vitales como el corazón y el cerebro. Este animal, que se puede confundir con la salamandra, es una especie neoténica: puede alcanzar la madurez sexual reteniendo sus características larvarias, y al contrario que la mayoría de anfibios no pasa por un proceso de metamorfosis.

  • Los mapaches lavan los alimentos antes de comerlos

Pues sí, aunque en la película de Walt Disney no viésemos a Meeko, el amigo inseparable de Pocahontas, lavando su comida, suponemos que no se escenificó, porque no tenían el tiempo suficiente en el clásico. Pero no lo hacen por una cuestión de higiene. Según el naturalista Georges-Louis Leclerc, Comte de Buffon (1707–1788), los mapaches no producen la suficiente saliva para humedecer la comida, y sumergirla en agua, es una forma de suplir esta deficiencia.

Otra teoría más aceptada es que sumergir la comida en agua, es un instinto que tienen los mapaches de recoger la comida en las orillas de los ríos. Así, imitan el hábito de rebuscar y hurgar en las aguas. La teoría se reafirma, debido a que suelen sumergir con más frecuencia, alimentos acuáticos que se consiguen en los ríos.

  • El koala tiene grandes sueños, duerme 22 horas al día

Estos especímenes caracterizados por sus largos sueños diarios son los supercampeones de los dormilones. Suele vivir de noche y sólo está despierto, como mucho, 4 horas al día. Lo cierto es que casi ni se despierta y las dos horas restantes las dedica a comer y a su aseo. Aunque hay que decir que no es el único ser vivo de la naturaleza que duerme tanto, ¿cuántas personas hay que son auténticas marmotas?

  • Los cerdos no pueden mirar el cielo

Este mamífero es incapaz no puede levantar su cabeza y mirar hacia arriba, es imposible por su fisionomía. Para nosotros pensar en algo así es casi una locura lo podemos hacer sin ningún problema, es lo más natural para nosotros, pero el cochinito se adapta a sus limitaciones.

  • La lengua de una ballena azul pesa tanto como un elefante

La ballena azul es el animal conocido más grande que jamás haya poblado la Tierra. Con sus 30 metros de longitud y hasta 180 toneladas de peso, solo su lengua puede pesar tanto como un elefante. Las ballenas azules alcanzan estas desorbitadas dimensiones, consumiendo un animal parecido a un camarón diminuto: el krill en cantidades desmedidas.

  • Los elefantes caminan sobre las puntas de sus pies

Los pies de los elefantes tienen un diseño tal que sólo apoyan la punta de sus dedos, ya que esencialmente caminan sobre un tejido duro y grasoso. Este tejido esponjoso absorbe el peso del elefante al grado de permitir que se muevan muy silenciosamente.

  • El pangolín está cubierto de escamas curativas

El pangolín habita en las zonas tropicales de Asia y África. Se trata de un mamífero que se vale de sus escamas como placa protectora. Estas escamas están formadas por queratina, el mismo material del que están hechos el pelo y las uñas. Lo curioso es que, pese a que no se comen, están muy cotizadas en la medicina tradicional. Se usan para fabricar supuestos remedios contra dolencias como el cáncer y enfermedades hepáticas.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies